Esta entrada es un poco más larga y aunque no me convence totalmente quiero compartirla, porque es algo diferente a lo que suelo escribir, además de que toma un tono un poco más serio, en fin, espero les guste, este relato random que les comparto, no olviden comentar al final de la entrada que les pareció.
La ciudad comienza a llorar, estalla la lluvia y las sirenas
acompañan este increíble escenario, ya no sé hacia donde correr, cada gota
aumenta mi desesperación, decido esperar y solo mirar. Algunos autos aparcan para evitar internarse en la lluvia,
esta furiosa lluvia ya ha arrasado con varias calles, ahí estaba hundido entre
penas, no sabía si quería luchar o simplemente quería morir de esta manera, así
que siguió esperando.
La lluvia ya no era solo lluvia caían trozos gigantes de
granizo, en mi mente no había nada todo estaba desierto, en cierta forma me
alegraba de ver la lluvia, el caos, la desesperación; Todos los días solo eran
una mala secuela del día anterior en la que se repiten incesantemente las
mismas acciones. Todos semejantes, diferentes, pero todos con la misma
soledad, el mismo vacío infernal que nos dice – Aquí falta algo – algo que no
encontramos o que simplemente buscamos arrebatar a otras personas, felicidad… -
¿Me pregunto cómo sería ser feliz?- , Recostó su cabeza en la almohada mientras
veía las gotas de agua correr a través del cristal.
El olor de su perfume aún estaba en el aire, pero no lo
distrajo de sus pensamientos tan solo echo un vistazo a la mujer que dormía a
su lado, - ¿En que momento termino de esta manera?... ¿Cuándo las mariposas se
convirtieron en pequeños monstruos que carcomen tu vientre ansiosos por salir?
– Las cosas terminaron de esta manera quizá producto de la soledad de ambos,
aunque aún recordaba la melodía de aquella mujer que le producía escalofríos.
-Sentir… ¿Cómo se siente el amor?...- Se levanto de la cama
y se dirigió a la cocina, amante de la cocina jugo un poco con los cuchillos,
en un abrir y cerrar de ojos perdió el equilibrio y corto uno de sus dedos, la
sangre le producía cierta sensación entre lo agradable y lo desagradable,
similar a cuando comes un dulce ácido, te desagrada su acidez pero sigues
comiéndolo.
Afuera la lluvia seguía inundando las calles, volvió a la
habitación solo para cerciorarse que su mujer aún estaba en la cama, la miro
con frialdad y pensó –Estúpido, los muertos no caminan – Las sabanas aún
estaban teñidas de carmesí y por fin comenzaba a sentirse el olor a muerte,
-Tantos años pensando en un futuro perfecto y mira esta forma de terminar, pero
esta bien… Tenía que ser de esta manera- se decía así mismo mientras arrastraba
el cuerpo inerte y lo acomodaba en la cajuela del auto.
La cabeza no paraba de darle vueltas, sus amigos nunca
existieron solo fueron fruto de algunos negocios o del dinero en si mismo, es
fácil saber que muchas personas te rodean cuanto más dinero tienes en tu poder,
sus padres nunca prestaron atención, siempre alejados, creció con una soledad
más grande que ninguna, motivado en pequeñas excusas, esas excusas de pequeñas
victorias causantes de ese sentimiento de grandeza asemejando a la felicidad,
momentos de alegría, no, no eran eso, solo momentos de éxito.
Las sirenas ya se acercaban, encendió el auto y salió de
aquel lugar que le había costado tanto conseguir, su gran mansión, nada más que
otro capricho personal con fin de recibir más adulaciones y sentir la atención
sobre si mismo, pero siempre supo que nadie podría engañarle al fin y al cabo
la soledad te enseña muchas cosas entre ellas mentir y conocer el
comportamiento básico de las personas, esto le facilito mucho su vida, ya que
supo llevar unas buenas relaciones laborales, encajo pues muy bien para una
sociedad hipócrita y en decadencia.
Algún pequeño descuido en su velocímetro provoco que un
patrulla le siguiera, la desesperación se apodero de él, saco su arma y comenzó
a disparar... – Todos estos hijos de puta son iguales, solo quieren poder,
dinero, riquezas, imbéciles lo tienen todo, yo no tengo más que esta mierda…-
Decía mientras giraba su cabeza para mirar a la cajuela.
Aquella mujer y la única en su vida la conoció durante un
viaje de negocios en el que fueron invitados a una casa de modelos, su poco
interés en las personas y afán de promover su imagen pública le hizo pensar en
casarse pero aún no había encontrado la mujer que se ajustará a sus expectativas,
hasta que allí en un pequeño tocador una mujer tarareaba una melodía dulce y
empalagosa que producía cierto aire coqueto, a él le producía repudio aquella
sonata, pero despertaba su interés, es como los dulces ácidos pensó el mientras
sonreía.
Era una relación normal como las demás, sexo en la noche,
desayuno juntos y lo demás no importaba ya que los intereses de aquel hombre
eran vacíos igual que su amor, nada le causaba disgusto a excepción de aquella
melodía que repetía sin parar la mujer, era como si la melodía penetrara en su
cabeza y le recordara – Estas solo…- Lo sabía, pero odiaba recordarlo.
La patrulla sin poder identificar al criminal que se daba a
la fuga pidió refuerzos y comenzó a disparar.
Unos tragos en un día en el que ya sentía que había
conquistado todo, le hicieron ceder ante sus demonios estaba descontrolado las
voces en su interior no se callaban – ¡Lo conseguiste todo y no tienes nada!
¡Estas podrido por dentro, no eres normal, estas solo! – Al llegar a casa
encontró el reproductor encendido y de fondo estaba aquella melodía.
Entro al fondo de la habitación, su mujer enfurecida lo
recibió – ¿Donde estabas?, no sabes que me siento sola- el hombre al escuchar
aquellas palabras la miro con sus ojos encendidos en llamas - ¿Quién coño crees
que eres?, ¿Qué sabrás de la soledad?, No eres más que una puta modelo
cualquiera, ansiosa de dinero y fama, lo tienes todo familia, amigos, incluso
pago con mi dinero para que te diviertas con esa gente- Ella lo miro asustada
–Pero también son tus amigos, mi familia es tu familia- le contesto aquella
mujer; Enfurecido y sin ganas de contestar entro a la biblioteca y tomo su
revolver, volvió a su habitación y pidió perdón en lo que ocultaba el arma bajo
su almohada.
Se abrazaron y lentamente fueron cediendo ante sus impulsos,
terminaron envueltos en la lujuría del momento, enredados entre las sábanas,
cuando ya no podía más miro a la mujer con desprecio, y disparo en el medio de
sus ojos llenos de placer – Hija de puta no sabes como me siento, no conoces lo
que es dolor, no has sufrido nada, eres otra persona más en este mundo
hipócrita lleno de miedo, de soledad, lleno… de ¡Nada! Si, en realidad ¡No hay
nada! Todo lo que ves con tus ojos no es más que mierda, las limitaciones de
los demás, sus ganas de continuar, ganas para que, todos fracasaran… todo esta
destinado a terminar como va a terminar, uno más uno siempre será dos, pero en
este dos siempre estuve solo, por eso estaba destinado a terminar de la misma
manera. – Se quedó mudo un momento y miro a la mujer.
Los recuerdos del trágico incidente seguían causándole
dolores de cabeza, veía al final de la calle las puntiagudas púas y algunas
patrullas cerrando el paso al tránsito, miro el arma mientras encendía la
radio, esbozo una pequeña sonrisa luego de eso solo se escucho un disparo y la
sangre empezó a correr encajando perfectamente con las tonadas de la melodía
que aquella mujer ya no podía repetir.

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