sábado, 13 de octubre de 2012

La soledad y sus demonios.



Esta entrada es un poco más larga y aunque no me convence totalmente quiero compartirla, porque es algo diferente a lo que suelo escribir, además de que toma un tono un poco más serio, en fin, espero les guste, este relato random que les comparto, no olviden comentar al final de la entrada que les pareció.


La ciudad comienza a llorar, estalla la lluvia y las sirenas acompañan este increíble escenario, ya no sé hacia donde correr, cada gota aumenta mi desesperación, decido esperar y solo mirar. Algunos autos aparcan para evitar internarse en la lluvia, esta furiosa lluvia ya ha arrasado con varias calles, ahí estaba hundido entre penas, no sabía si quería luchar o simplemente quería morir de esta manera, así que siguió esperando.

La lluvia ya no era solo lluvia caían trozos gigantes de granizo, en mi mente no había nada todo estaba desierto, en cierta forma me alegraba de ver la lluvia, el caos, la desesperación; Todos los días solo eran una mala secuela del día anterior en la que se repiten incesantemente las mismas acciones. Todos semejantes, diferentes, pero todos con la misma soledad, el mismo vacío infernal que nos dice – Aquí falta algo – algo que no encontramos o que simplemente buscamos arrebatar a otras personas, felicidad… - ¿Me pregunto cómo sería ser feliz?- , Recostó su cabeza en la almohada mientras veía las gotas de agua correr a través del cristal.

El olor de su perfume aún estaba en el aire, pero no lo distrajo de sus pensamientos tan solo echo un vistazo a la mujer que dormía a su lado, - ¿En que momento termino de esta manera?... ¿Cuándo las mariposas se convirtieron en pequeños monstruos que carcomen tu vientre ansiosos por salir? – Las cosas terminaron de esta manera quizá producto de la soledad de ambos, aunque aún recordaba la melodía de aquella mujer que le producía escalofríos.

-Sentir… ¿Cómo se siente el amor?...- Se levanto de la cama y se dirigió a la cocina, amante de la cocina jugo un poco con los cuchillos, en un abrir y cerrar de ojos perdió el equilibrio y corto uno de sus dedos, la sangre le producía cierta sensación entre lo agradable y lo desagradable, similar a cuando comes un dulce ácido, te desagrada su acidez pero sigues comiéndolo.

Afuera la lluvia seguía inundando las calles, volvió a la habitación solo para cerciorarse que su mujer aún estaba en la cama, la miro con frialdad y pensó –Estúpido, los muertos no caminan – Las sabanas aún estaban teñidas de carmesí y por fin comenzaba a sentirse el olor a muerte, -Tantos años pensando en un futuro perfecto y mira esta forma de terminar, pero esta bien… Tenía que ser de esta manera- se decía así mismo mientras arrastraba el cuerpo inerte y lo acomodaba en la cajuela del auto.

La cabeza no paraba de darle vueltas, sus amigos nunca existieron solo fueron fruto de algunos negocios o del dinero en si mismo, es fácil saber que muchas personas te rodean cuanto más dinero tienes en tu poder, sus padres nunca prestaron atención, siempre alejados, creció con una soledad más grande que ninguna, motivado en pequeñas excusas, esas excusas de pequeñas victorias causantes de ese sentimiento de grandeza asemejando a la felicidad, momentos de alegría, no, no eran eso, solo momentos de éxito.
Las sirenas ya se acercaban, encendió el auto y salió de aquel lugar que le había costado tanto conseguir, su gran mansión, nada más que otro capricho personal con fin de recibir más adulaciones y sentir la atención sobre si mismo, pero siempre supo que nadie podría engañarle al fin y al cabo la soledad te enseña muchas cosas entre ellas mentir y conocer el comportamiento básico de las personas, esto le facilito mucho su vida, ya que supo llevar unas buenas relaciones laborales, encajo pues muy bien para una sociedad hipócrita y en decadencia.

Algún pequeño descuido en su velocímetro provoco que un patrulla le siguiera, la desesperación se apodero de él, saco su arma y comenzó a disparar... – Todos estos hijos de puta son iguales, solo quieren poder, dinero, riquezas, imbéciles lo tienen todo, yo no tengo más que esta mierda…- Decía mientras giraba su cabeza para mirar a la cajuela.

Aquella mujer y la única en su vida la conoció durante un viaje de negocios en el que fueron invitados a una casa de modelos, su poco interés en las personas y afán de promover su imagen pública le hizo pensar en casarse pero aún no había encontrado la mujer que se ajustará a sus expectativas, hasta que allí en un pequeño tocador una mujer tarareaba una melodía dulce y empalagosa que producía cierto aire coqueto, a él le producía repudio aquella sonata, pero despertaba su interés, es como los dulces ácidos pensó el mientras sonreía.

Era una relación normal como las demás, sexo en la noche, desayuno juntos y lo demás no importaba ya que los intereses de aquel hombre eran vacíos igual que su amor, nada le causaba disgusto a excepción de aquella melodía que repetía sin parar la mujer, era como si la melodía penetrara en su cabeza y le recordara – Estas solo…- Lo sabía, pero odiaba recordarlo.

La patrulla sin poder identificar al criminal que se daba a la fuga pidió refuerzos y comenzó a disparar.
Unos tragos en un día en el que ya sentía que había conquistado todo, le hicieron ceder ante sus demonios estaba descontrolado las voces en su interior no se callaban – ¡Lo conseguiste todo y no tienes nada! ¡Estas podrido por dentro, no eres normal, estas solo! – Al llegar a casa encontró el reproductor encendido y de fondo estaba aquella melodía.

Entro al fondo de la habitación, su mujer enfurecida lo recibió – ¿Donde estabas?, no sabes que me siento sola- el hombre al escuchar aquellas palabras la miro con sus ojos encendidos en llamas - ¿Quién coño crees que eres?, ¿Qué sabrás de la soledad?, No eres más que una puta modelo cualquiera, ansiosa de dinero y fama, lo tienes todo familia, amigos, incluso pago con mi dinero para que te diviertas con esa gente- Ella lo miro asustada –Pero también son tus amigos, mi familia es tu familia- le contesto aquella mujer; Enfurecido y sin ganas de contestar entro a la biblioteca y tomo su revolver, volvió a su habitación y pidió perdón en lo que ocultaba el arma bajo su almohada.

Se abrazaron y lentamente fueron cediendo ante sus impulsos, terminaron envueltos en la lujuría del momento, enredados entre las sábanas, cuando ya no podía más miro a la mujer con desprecio, y disparo en el medio de sus ojos llenos de placer – Hija de puta no sabes como me siento, no conoces lo que es dolor, no has sufrido nada, eres otra persona más en este mundo hipócrita lleno de miedo, de soledad, lleno… de ¡Nada! Si, en realidad ¡No hay nada! Todo lo que ves con tus ojos no es más que mierda, las limitaciones de los demás, sus ganas de continuar, ganas para que, todos fracasaran… todo esta destinado a terminar como va a terminar, uno más uno siempre será dos, pero en este dos siempre estuve solo, por eso estaba destinado a terminar de la misma manera. – Se quedó mudo un momento y miro a la mujer.

Los recuerdos del trágico incidente seguían causándole dolores de cabeza, veía al final de la calle las puntiagudas púas y algunas patrullas cerrando el paso al tránsito, miro el arma mientras encendía la radio, esbozo una pequeña sonrisa luego de eso solo se escucho un disparo y la sangre empezó a correr encajando perfectamente con las tonadas de la melodía que aquella mujer ya no podía repetir.

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